Mural al fresco de la pintora guatemalteca Rina Lazo, creado en 1954, originalmente en el Club Italiano, en donde por remodelación se cubre con pintura vinílica. La artista dona el mural al museo. En 1981, se inicia el rescate de la obra que abarcó el desprendimiento, traslado, restauración y  puesta en valor.

Actualmente se puede apreciar en el vestíbulo del Salón Mayor. Sus valores plásticos, entre sugerentes féminas, flora y fauna nativa son un tributo a la fertilidad de la tierra, un canto a la naturaleza guatemalteca con alusión a los orígenes ancestrales mayas y a los anhelos de sus descendientes contemporáneos.

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